Una vez terminada mi primera media maratón llega la hora de dar las gracias a la gente que ha estado ayudándome a conseguir el reto; gracias a ti Rafi por permitirme hacer la media maratón Espiel – Belmez a tu lado, sin tus ánimos no lo hubiese conseguido; tan importantes como los abrazos que me di en la salida con mi hijo Graciano y mi sobrino Josema, así como el ánimo que nos dimos todos los compañeros.
En el cruce de Villanueva nos estaban esperando mi hija Marina, que no sabes cómo me levantaste el ánimo, igual que Enrique y María, que incluso nos acompañó unos metros por la carretera dándonos fuerzas para seguir ; hicimos la carrera con mucho sacrificio y esfuerzo, pero al mismo tiempo con alegría y entusiasmo porque era la primera vez que nos veíamos en esta situación, como digo con mucho esfuerzo.
Fuimos dejando atrás los kilómetros, tengo que darle las gracias a los colaboradores de las bicicletas que nos animaron mucho, Javi, Santi y mi hermano José Manuel. Cuando entramos en el pueblo, muy cansados pero contentos nos vimos jaleados por las personas que había en la calle. La llegada a meta no puedo ni contarla porque a la alegría de haber llegado se une que me estaban esperando mis nietos, Hugo y Rafa para entrar conmigo en meta, y si esto fue emocionante todavía lo fue más cuando se acercaron mis nietas Elena e Irene y los cuatro llevaban unas camisetas de ánimo para su abuelo, esto no lo puedo contar.
Las gracias a mi hija Laura, que vino desde Conil solo para estar en la carrera; las gracias a todos los compañeros por su ánimo y al entrenador que siempre confió en nosotros y estaba seguro que lo podíamos conseguir. Las gracias también a mi mujer que al final fue a verme llegar; lo ha pasado mal pensando que me podía pasar algo.
El premio final, rodeado de toda la familia, es mucho más de lo que merezco; de verdad, muchas muchísimas gracias a todos.
Un abrazo.
Graciano Obrero Rivera.